jueves, 5 de febrero de 2015

La ciudad comestible

La localidad alemana de Andernach sustituye sus zonas verdes tradicionales por huertos cuidados por los vecinos, que pueden llevarse gratuitamente los productos cosechados

Cuando Thomas Manz quiere cocinar unas verduras u hortalizas, coge su cesto, sale a la calle y las recolecta en alguno de los espacios públicos de su localidad, Andernach, una población de unos 30.000 habitantes al norte del estado alemán de Renania-Palatinado. Se hace con una col, unos calabacines o cualquier otro producto que ya esté en su punto y se los lleva a su cazuela. “Vengo un par de veces por semana y me dejo inspirar por lo que encuentro”, dice.
Los vecinos de Andernach pueden proveerse de los vegetales que crecen en los huertos que yacubren una quinta parte de los parques, jardines y zonas verdes de la villa. Tomates, uva, calabazas, manzanas, pimientos, lechugas, fresas, hierbas aromáticas, incluso cereales y numerosas flores de colores prosperan en lugares como el paseo que sigue la orilla del Rin o el foso del viejo castillo medieval a la espera de que cualquier ciudadano acuda a recogerlos para aportar a su dieta unos ingredientes ecológicos, de insuperable proximidad y totalmente gratuitos.
Los cultivos cubren ya 8.000 metros cuadrados del centro y unas 13 hectáreas a las afueras
El Ayuntamiento financia el mantenimiento de los cultivos, del que se encarga un equipo de una veintena de ex parados de larga duración que reciben un pequeño salario a cargo de subsidios federales, y el presupuesto municipal incluso ahorra dinero, ya que el cuidado de estos espacios, que no es preciso replantar una o más veces al año, resulta mucho más económico que antes, admite el alcalde Achim Hütten, del Partido Socialdemócrata (SPD).
Pero el beneplácito del consejo municipal no fue tan fácil de obtener al principio para el impulsor de la idea, el funcionario de la Oficina de Planificación Urbana Lutz Kosack. “Los políticos se oponían: temían que los espacios verdes se echasen a perder o se deterioraran, tenían miedo al vandalismo, y al rechazo de la ciudadanía”, recuerda.
Hasta que vieron los números: 100 tomateras plantadas en un parterre a orillas del río salían por poco más de un euro y medio la unidad, mientras el mantenimiento del banco que había allí antes, víctima frecuente de los gamberros, llegaba a costar 500 euros al año al contribuyente. Un metro cuadrado de tulipanes que había que replantar continuamente, o sustituir por otras flores, costaba 60 euros al año. Los arbustos que lo ocupan ahora le cuestan a la ciudad 10 euros, y encima proporcionan frutos.
Y cuando vieron el entusiasmo con que los vecinos acogieron el proyecto de la Ciudad comestible, que arrancó en la primavera de 2010, los ediles desterraron ya todas sus dudas. Se dieron cuenta de que desde el consistorio también se podrían recoger –literal y figuradamente– sus frutos.
Ovejas y gallinas
Poco a poco, en Andernach, los letreros de “No pisar la hierba” fueron siendo sustituidos por los de “Coja lo que quiera”. Kosack logró ir reemplazando los aburridos setos y parterres (“cementerios de plantas”, los llama) por huertos donde bulle la actividad, humana, animal y vegetal, y en los que el paisaje cambia radicalmente en cada estación. “Es algo fantástico: pasar las vacaciones aquí es mejor que ir a Italia”, manifestaba una veterana residente a la TV pública alemana.
En total, los cultivos cubren ya unos 8.000 metros cuadrados del tejido urbano de Andernach. Y, además, alrededor de la ciudad se extienden otras 13 hectáreas de terrenos municipales donde, a cargo del erario público, se practican ecológicamente la agricultura y la ganadería (con felices pollos y ovejas que se alimentan entre flores). Eso sí, los productos de origen animal (carne y huevos) no pueden recogerse a voluntad: deben adquirirse en una ecotienda a precios subvencionados.
La ciudadanía se ha involucrado muy activamente en el proyecto y ello ha abaratado enormente sus costes: muchos vecinos cavan, siembran, riegan, podan y, por supuesto, cosechan en los huertos. Se organizan apasionados debates sobre qué plantar en cada parcela, o cómo hacerlo, explica otro de los cerebros de la iniciativa, la especialista en jardinería Heike Boomgaarden. E incluso quienes no participan directamente en las labores hortícolas miman y respetan igualmente las plantas, que crecen en parajes que antaño eran urinarios nocturnos o estaban cubiertos de basura. “La gente es consciente de que otras personas van a comerse las cosas que crecen allí”, se felicita Kosack.
El mantenimiento de estos espacios públicos es ahora mucho más barato 
Bien es cierto que no todos los beneficiarios del proyecto tienen el mismo nivel de conocimientos agrarios, por lo que muchos desenterraban las patatas antes de tiempo, o arrancaban frutos todavía por madurar. Hubo que proteger algunas plantaciones del libre acceso de los viandantes. Y ahora, los padres de la iniciativa se plantean colocar una red de semáforos que informarán de si determinado producto está ya listo para su consumo o si todavía debe aguardarse a que se complete su ciclo vital. 
Kosack y Boomgaarden apostaron por la sensibilización como una de las claves del proyecto. El proyecto Gran Abeja ha llevado la apicultura a las escuelas, donde los alumnos cuidan de colmenas y plantan especies vegetales ricas en néctar para ayudar a sobrevivir a las polinizadoras. Y también por la educación en la biodiversidad agrícola. Así, en 2010 se llegaron a plantar a los pies del castilloun centenar de variedades distintas de tomates. En 2011, 100 variedades de judías. Y en 2012, 20 clases distintas de cebollas. Y se han recuperado especies autóctonas que estaban al borde de la desaparición, como la manzana Namedia Gold o la almendra de Renania.
El éxito del experimento, que ya ha recibido un buen número de premios por su contribución al desarrollo sostenible, la alimentación saludable, a la lucha contra el cambio climático y al impulso de nuevas formas de participación social, lo está haciendo contagioso: más de 300 localidades y municipios de Alemania, Países Bajos, Suiza o Austria, incluso de Sudáfrica y Australia, han pedido información sobre el proyecto. Algunas, como las germanas Minden, Kassel o Waldkirch, o la austriaca Kirchberg y Wagram, ya se están volviendo también ciudades comestibles.

lunes, 5 de mayo de 2014

Carta Abierta: La mayoría silenciosa del PP


Señorías del PP: Útimamente, y de un tiempo a esta parte, he escuchado a varios de sus dirigentes hablar de la mayoría silenciosa, que es aquella que no protesta en las calles de manera visible, que los “cuatro” que salen a la calle no son la realidad española. Me gustaría decirles que su mayoría tampoco es tal: Si el reparto de escaños fuese equitativo al número de votos ustedes tendrían 158 escaños en vez de los 186 actuales, con lo que ya no tendrían mayoría absoluta. Con sus 10,830,693 votos sobre 34,952,313 electores en las últimas elecciones generales han recibido el apoyo del 30,98 % de los mismos, que ,evidentemente, son muchos pero no la mayoría.
Además me gustaría recordarles que en el año 2012 se produjeron manifestaciones, que logicamente no todas serían en su contra, pero que demuestra que la ciudadanía no está muy de acuerdo con la situación y decisiones políticas que se dan en España, de las que ustedes han tomado unas cuantas.
Así que les rogaría un poco de humildad, no hacer demagogia con los números, de la que me pueden acusar también a mi, abran sus ojos y oídos y dejen de justificar sus acciones en la inevitabilidad, y hagan caso al pueblo soberano y no sólo a su “mayoría”.

martes, 3 de diciembre de 2013

POR QUÉ LAS TORRES DE MADRID ME PARECEN UN HORROR.

La diferencia entre Mordor y la Comarca


Es curioso que las torres se construyesen entre 2004 y 2009. 
Justo cuando nos creíamos, todavía, el ombligo del mundo, al menos en Madrid, que es donde vivo. La economía española y la madrileña iban estupendamente y esto iba a ser una máquina que no pararía de generar dinero, según ellos.


El brillo de las luces y el dinero que atraería esta economía nos llevaría al triunfo absoluto. Lo importante era mirar hacia arriba y, por tanto, olvidarnos de la gente, de la calle, de las personas que van a comprar el pan.



No tengo muy claro hasta que punto la población era consciente de adonde nos podía llevar este sistema basado en la especulación, en pensar a lo grande, en que cuanto más mejor. A lo mejor simplemente no nos dijeron todas las posibilidades.


Evidentemente todo esto apoyado por gobiernos capitalistas y creyendo en la marca, me da igual que se llame Madrid, España, Europa u Occidente. En la marca del triunfo.


En este caso, y en muchos otros como estamos cansadas de comprobar no nos dejaron ver el bosque y sólo nos mostraron la mejor situación; para ellos claro.


Y, desde hace un tiempo, vemos que la gente no importa, que cuanto más alto sea el edificio mejor es, y si hay que talar se tala. Árboles, derechos, gente,...



Pero, desgraciadamente, esto sólo nos lleva a que la ciudadanía, la gente de a pie, este desconectada de su realidad, a que nos hagan pensar que lo que es bueno para entes anónimos es mejor que lo que sea bueno para mí, para mi entorno, para mi vecino.  Y por eso se protegen ante nosotros, porque saben que podemos, y nos intentan encerrar en legislación, en nomenclatura, en patraña.


Desgraciadamente,  como tienen mucho poder, muchos mecanismos, demasiada estrategia, nos hacen creer que eso es lo mejor para todas y nos siguen llamando con cantos de sirena haciéndonos ver que el sistema funciona,  que su camino es el adecuado. Y seguimos el camino marcado, ya no de baldosas amarillas si no de  destrucción y de miseria que dejan por el camino.


Tristemente hasta que no nos toca personalmente no luchamos. El sistema lleva tiempo explotando al mundo, pero como se concentraba en Africa, una parte de América, Asía y una gran parte de la población del mundo rico( así que podríamos decir el 80 % de la población, aunque no lo olíamos), no queríamos verlo, protestábamos suavemente. Ahora nos toca más de cerca y a más gente. Ahora ya no podemos mirar hacia otro lado. Ahora si podemos ver que es lo que hay, porque es posible que ya nos esté tocando.

Y sólo espero que, en algún momento, el egoísmo, el individualismo mal entendido, el dinero manchado de sangre, el sistema insensible, la sociedad podrida pague, y sus símbolos, como estas torres, lloren las lagrimas derramadas por la gente invadida por su  crimen.









Vallecas siempre vanguardista

Foto sacada de un libro sobre Vallecas en los años 80


jueves, 4 de abril de 2013

Parlamentarios suecos

Video de la televisión portuguesa o brasileña sobre los parlamentarios suecos. Dura 2 minutos pero muy ilustrativo de porque un páis como Suecia funciona y uno como España, pues digamos que va un poquito peor.

martes, 5 de marzo de 2013

UN DÍA EN BICICLETA



El día 28 iba a ser un día duro para montar en bici. Anunciaban un tiempo horrible y además tenía que hacer bastantes viajes.
Cuando amanecí y observé que no llovía decidí moverme en bicicleta.



Por la mañana(7,45h) fui a la Autónoma. 18 km aprox. Nevó y llovió ligeramente, afortunadamente.



Por la tarde me desplacé desde la Autónoma a Lacoma a visitar a unos amigos. El recorrido estuvo pasado por agua y viento, pero no en exceso. Distancia recorrida 9 km aprox.



A las 22h o así me trasladé a Vinateros donde acababa la Bicicrítica en apoyo al bicipikete de la huelga general. Unos 15 km aprox. El viento fue intenso pero pude llegar.


Después de charlar con amigos y tomar algo, finalmente me marche a mi casa. A Delicias. Unos 7 km. Esta vez sólo hacía frío.  

Así que en un día anunciado por el parte metereológico como malo, recorrí unos 50 km.
Por tanto, cuando le gente se pregunta si se puede ir en bicicleta por Madrid( muchas cuestas, muy grande, el tiempo,...) no me queda otra, por mi parte, que contestar que sí

viernes, 1 de febrero de 2013

Video 15 M

http://www.youtube.com/watch?v=cBouuM-64Ik&feature=player_embedded

Una visión más sobre el 15M